[Actualización] Un mundo feliz

Actualización: Disponible la versión remasterizada al final de esta reseña.

Ficción sonora vuelve a Radio Nacional de España con la adaptación de Un mundo feliz, uno de los grandes clásicos de la literatura contemporánea escrito en 1932 por Aldous Huxley.

La dramatización está protagonizada por Fran Perea en el papel de John, un hombre que ha crecido al margen del mundo civilizado en una reserva aislada para salvajes. John representa la humanidad perdida por los habitantes del Otro Mundo. Lluvia Rojo es Lenina Crowne, una mujer Beta, prototipo de la perfecta ciudadana integrada en el sistema, que verá alterada su vida perfectamente predestinada con la llegada de John mientras que Álex Angulo es Mustafá Mond, uno de los grandes líderes mundiales; un Alfa Mas que ejerce su poder para mantener inalterado un sistema que sin embargo él se saltará a su antojo.

El guión adapta la novela de Huxley para acercarla a la actualidad y la realización crea un mundo feliz del siglo XXI con un montaje abarrotado de mensajes publicitarios que inundan el cerebro de los personajes: eslóganes y axiomas que les hacen sentir una felicidad que ellos ven absoluta, pero en la que reconocemos la falsedad de un mundo que no permite la individualidad ni el pensamiento libre.

"Un mundo feliz es una parábola fantástica sobre la deshumanización del ser humano. En la utopía negativa descrita en mi historia, el hombre ha sido sometido a sus propias invenciones. Ciencia, tecnología, organización social… Estas cosas que se suponía debían servir al hombre, se han convertido en sus amos". Así hablaba el escritor sobre su novela, que hoy más que nunca parece una premonición bastante acertada de aquello en lo que la sociedad occidental iba a convertirse.

Huxley dibuja un mundo futuro en el que los seres humanos se organizan dentro de un sistema seguro, cómodo e inamovible donde la improvisación y la creación no tienen lugar. Hombres y mujeres son fecundados en frascos, y desde antes del nacimiento son condicionados con diversas técnicas para formar parte del modelo sociaI perteneciendo a una casta concreta: Alfas, Betas, Gammas, Deltas y Epsilones conviven en armonía en un mundo basado en el consumo y en la producción; un mundo sin guerras, ni dolor, ni pobreza, pero que pagará cara su "perfección" al prescindir del amor, la pasión, el arte, el pensamiento, la vulnerabilidad, el error... En definitiva: de la libertad.

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