El joven Frankenstein

Un apellido se puede llevar con orgullo o convertirse en una pesada losa, y si no, que se lo pregunten al joven Frederick, un reputado neurocirujano y nieto de Victor Frankenstein, el científico que insufló vida a un cadáver con trágicas consecuencias y del que Frederick reniega constantemente.

Años después de la muerte del doctor Frankenstein, Frederick se convierte en el único depositario de la herencia familiar y viaja a Ingolstad, Baviera, para hacerse cargo de ella. Allí se enfrenta a una galería de extravagantes personajes, pasea por una ciudad traumatizada por la creación de su abuelo y descubre que las ideas del viejo doctor, después de todo, no eran tan descabelladas… o sí.

El equipo de Ficción Sonora de RNE regresa a la comedia con esta adaptación de El jovencito Frankenstein, la enloquecida parodia del cine de terror que escribieron Mel Brooks y Gene Wilder en 1974.

Una obra terroríficamente divertida

En esta versión, escrita por Alfonso Latorre, con realización de Mayca Aguilera y dirección de Benigno Moreno, el joven científico Frederick Frankenstein conoce a exacerbados nacionalistas bávaros, fervientes defensores de la homeopatía, ridículos fundamentalistas y absurdos creacionistas mientras intenta seguir los pasos de su abuelo. Y como le ocurrió a éste, el resultado de su experimento no es exactamente como lo había planeado.

Nos hemos adentrado en el laboratorio, donde hemos asistido a la creación de vida a partir de la materia muerta, hemos visitado la ciudad bávara de Ingolstad y hemos conocido a sus desquiciados habitantes: el atribulado doctor Frederick Frankenstein, interpretado por Pepe Viyuela; la sugerente y ayurvédica ayudante Inga, encarnada por Alexandra Jiménez; la misteriosa y severa ama de llaves Frau Blücher, a quien da voz Teté Delgado; y el deforme y exacerbado nacionalista bávaro Igor, en cuya piel se ha puesto Juan Suárez.

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