El pozo

Pekín, 1937. Los japoneses están al otro lado de la frontera, preparados para invadir la ciudad. Las calles están vacías y los pocos que quedamos nos juntamos para beber y fumar con intención de calmar la desidia y las ganas de salir de ahí.

A pesar del entorno hostil, el alcohol nos ayuda a desinhibirnos y todo el mundo habla de un lugar muy especial al que sólo puedes acceder si eres miembro: el exclusivo club del Loto. Se rumorea que allí puedes encontrar desde espectáculos con tigres de Bengala hasta mujeres con dos cabezas. Sin duda, quise ir, tenía curiosidad, pero... ojalá no hubiera ido, allí había algo más que lujos y excentricidades. Aquella sala, la luz roja, el pozo...

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